VIEJO MOLLE DE ARCO PUNCO

¡Viejo molle de Arcopunco, dulce abuelo! amigo de las noches plateadas,
de mil noches serenas y tranquilas, y de mil rumorosas alboradas.
¡Viejo molle Arcopunco! Taciturno y mudo centinela de los tiempos;
caldeado por el sol de centurias y aireado en el frescor de las auroras.

Al mirar tu figura venerada con tu copa inclinada hacia la tierra, me parece mirar en tus perfiles
a los mártires de Arcopunco en su agonía ¿O es que inclinas tus ramas juguetonas por oír el murmullo del río milenario? Que te da en el silencio de la noche, el dulzor de su fresca serenata?

¡Viejo molle Arcopunco! Dulce amigo del zorzal y el jilguero melodioso. Noble molle donde el gorrión encuentra sombras, quietud y paz en su reposo.

Mi taciturno y silencioso amigo:
¿Por qué no me hablas con aquel acento tembloroso y pausado de los viejos
y me cuentas abuelo de Arcopunco? Tus penas y alegrías del pasado?
La savia fresca que en tus fibras corre
Es savia de recuerdos y de historia;
¡Cuánta lucha se esconde y cuánta gloria entre tu adusto y centenario tronco!
En tus hojas resuenan todavía el cantar de la oropéndola en las mañanas. El "din don" de los bronces armoniosos y el rumor de la brisa en la montaña.

Tú sabes de memoria, tronco añejo, - cuántas veces lo has oído -
Los tristes y dolorosos lamentos. Que te hacía llorar en el silencio.
Tú has oído mil veces el concierto festivo y jubiloso del repique
y has gemido con lastimero acento al "doblar" las campanas quejumbrosas. En tus ramas verduzcas, cuantas veces hicieron suave nido los jilgueros y alegraron tus días con sus trinos al nacer el fulgor de los luceros. Cuantas veces la luz de la alborada ha besado la punta de sus ramas; Cuántas veces la noche nacarada te ha vestido con gotas de rocío.

¡Viejo molle Arcopunco! Dulce abuelo, testigo mudo de pasada gloria, estandarte de gloria venidera y esperanza de triunfos y victoria! ¡Dulce molle, fulgor de mis recuerdos y amigo del rumoroso río milenario!. Cuántas cosas quisiera, cuántas cosas decirte, en la quietud de tu reposo. Más, no quiero ... me alejo de tu lado viejo molle de Arcopunco, fiel amigo; Pues veo que prefieres el murmullo de esta corriente plateada y melodiosa que te da en el silencio de tus horas el dulzor de su fresca serenata.

Comentarios

  1. Felicitaciones. Una verdadera expresión de un profundo sentimiento de amor por el lugar, por la sobra del árbol, el verdor natural del Molle, en todas las estaciones del año o, tal vez, por las huellas dejas por brisas de los río Huallaga y del huertas, ambos se unen en la parte de Arcopunco, para formar parte del caudaloso Amazonas.-

    ResponderBorrar

Publicar un comentario